El 24 de mayo de 2025, asistí a la apertura de la tienda Nars en IstinyePark, donde se anunciaba una campaña especial: las primeras 50 personas recibirían un cupón de regalo. Llegué a las 08:30 y era la séptima en la fila fuera del centro comercial. Sin embargo, como no era empleada del centro, no se me permitió esperar adentro, mientras que empleados de otras tiendas, mostrando sus credenciales, sí pudieron entrar antes de la apertura y formaron fila frente a la tienda Nars. Cuando el centro comercial abrió a las 10:00, ya había unas 200 personas y no se respetó un orden justo en la fila. La noche anterior, incluso advertí a una empleada de Nars sobre esta posible situación y recibí un comentario clasista y poco respetuoso. A pesar de las promesas de que habría control y que la fila sería según el orden exterior, esto no se cumplió. Además, se tomaron fotos nuestras sin consentimiento, lo cual es inaceptable según la ley de protección de datos. La falta de organización, la injusticia y la actitud despectiva de los empleados dañaron mi confianza en la marca. No solo perdí el cupón, sino también mi confianza como clienta habitual. Por todo esto, quiero expresar mi descontento y aclarar que no volveré a comprar en Nars.
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