Realicé un pedido a través de Glovo en Karadag, pero el restaurante canceló mi pedido y nunca recibí la comida. Sin embargo, a pesar de la cancelación y de que no se realizó la entrega, el importe de la comida se reflejó como deuda en mi cuenta. Al comunicarme con el servicio de atención al cliente, me informaron que debía pagar la deuda y que no podían eliminarla. Les expliqué que no aceptaba esta situación y que presentaría una queja ante todas las instancias necesarias, pero me dijeron que no podían ayudarme. Debido a esta experiencia, he decidido no volver a utilizar la aplicación. Prefiero ir personalmente a recoger mi comida, prepararla en casa o incluso quedarme sin comer, antes que volver a usar la aplicación. Además, al conversar con amigos que trabajan en Glovo, me comentaron que a veces los repartidores o los restaurantes cancelan pedidos y aun así el importe queda como deuda para el cliente. Esta situación le ha ocurrido a muchas personas. Solicito que se solucione este problema y que se reembolse el dinero a todos los afectados. No es justo que los clientes tengamos que pagar deudas por decisiones arbitrarias de repartidores o restaurantes.