El 25 de agosto compré en la página oficial de Chicco en Trendyol un cochecito para bebé modelo Chicco Bellagio. Mi hija tiene apenas tres meses, por lo que, a pesar de usar el cochecito con mucha precaución, poco tiempo después notamos que la barra de metal situada bajo la cesta se había roto y que el cochecito empezaba a tambalearse de un lado a otro. El 24 de febrero de 2026 envié el producto al servicio técnico y, el 26 de febrero de 2026, recibí la respuesta de que el esqueleto del cochecito estaba deformado, por lo que debía pagar una reparación de ₺17,000. Sin embargo, la deformación fue causada por la rotura del tornillo que sujeta la barra de metal bajo la cesta, no por un uso indebido mío. En otras palabras, el problema provino de la falla del propio componente y no de un error del usuario. Aun confiando en la marca, me decepcionó que, después de comprar un producto que supuestamente es seguro y resistente, se me exija pagar una suma tan alta por la rotura de una pieza cuya calidad ni siquiera estaba garantizada. Como rechacé el pago, el cochecito me fue devuelto ayer sin haber sido reparado. Elegí el Chicco Bellagio porque quería que mi bebé viajara de forma segura y firme, pero la avería prematura y la posterior exigencia de un costo elevado me han causado un gran perjuicio. Considero que la rotura proviene del propio artículo, que el cochecito apenas ha sido usado y que no hay culpa del usuario. Por ello solicito que se repare mi cochecito sin costo, garantizando que quede seguro y en perfectas condiciones.
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