Llevo más de dos años usando la aplicación de Betplay y siempre había podido jugar y retirar mi dinero sin problemas, incluso antes ya había recibido pagos acumulados por alrededor de 85 dólares. Por eso me parece totalmente inaceptable que, desde hace más de dos semanas, esté teniendo un problema con la verificación facial que me impide recibir un pago pendiente de 2,50 dólares y usar el servicio con normalidad. La aplicación me obliga a tomar una foto facial y ya me he tomado más de 70 fotografías con su cámara facial. En todos los intentos aparece el mismo mensaje de error indicando que lo intente de nuevo, sin ofrecer ninguna solución ni alternativa, lo que para mí ya es una burla y una clara falta de respeto hacia el usuario. El sistema repite siempre el mismo pretexto y no me permite avanzar ni completar algo tan básico. Me puse en contacto con el soporte de BestPlay y me pidieron esperar cinco días para recibir una respuesta. Ya pasaron más de dos semanas y lo único que han hecho es pedirme llenar un formulario para poder atenderme, sin brindar una solución real. Además, me dieron dos tickets de atención y, después de eso, empezaron con el tema obligatorio de la foto facial. Más recientemente me pidieron iniciar sesión con mi correo y ahora el sistema indica que no estoy registrado, a pesar de que sigo jugando y había estado usando la cuenta hasta hace muy poco tiempo. Todo esto genera desconfianza y una sensación de que no se están tomando en serio al cliente. Lo que espero de Betplay es, en primer lugar, una disculpa clara por el tiempo perdido y las molestias causadas por este proceso de verificación facial que no funciona. También solicito una compensación por la mala experiencia y el retraso injustificado, así como la desactivación de esta cámara facial en mi caso, ya que el sistema presenta fallas evidentes. Finalmente, pido que se regularice por completo mi cuenta y se me permita recibir mi pago pendiente de 2,50 dólares sin más trabas técnicas ni excusas, demostrando así un mínimo de respeto hacia un cliente que ha sido constante durante más de dos años.