Hace aproximadamente tres años confié en la calidad de la marca Barbour y compré un abrigo por ₺28.000. Tanto yo como mi familia hemos preferido Barbour durante años, pues considerábamos que era una marca exclusiva, con un estilo propio y que representaba un nivel determinado. Sin embargo, hoy me resulta extremadamente molesto ver que el mismo abrigo que pagué entre 20 000 y 28 000 ₺ lo encuentro prácticamente idéntico en tiendas como Mango y Concept por apenas ₺4.000. Los productos que revisé en esas tiendas lucen y se sienten casi iguales; distinguirlos de Barbour a simple vista es muy difícil. Esta situación ha dañado gravemente la percepción del valor que pagué y la imagen de Barbour como “exclusiva, de calidad y selecta”. Ver estas imitaciones en todos los niveles de consumidores me entristece como cliente fiel durante años. Espero que Barbour tome medidas legales y comerciales para proteger sus diseños, retire de la venta los productos que copian sus piezas y emita una declaración clara que restablezca la confianza de sus clientes leales.
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