Soy un estudiante de 15 años, de primer año de secundaria, y llevo aproximadamente seis años obligado a usar Google Family Link. Desde el año 2020, esta aplicación me impide usar mi teléfono con libertad. Mis padres administran mi cuenta, pero mi madre, en particular, me sigue constantemente a través de la aplicación durante todo el día, lo que me agota psicológicamente. Family Link controla todo en mi móvil: el tiempo de pantalla, el acceso a aplicaciones, los horarios de encendido y apagado, e incluso registra la hora a la que llego a la escuela y a casa. Esta vigilancia me hace sentir como un invitado en mi propio teléfono, sin poder disfrutarlo. Ahora que soy un adolescente que ha alcanzado cierta madurez, me resulta muy incómodo que continúe esta supervisión tan detallada. Mi expectativa es que Google elimine automáticamente Family Link para usuarios que ya están en la etapa de secundaria, o al menos otorgue a los jóvenes de esta edad mayor privacidad y la posibilidad de decidir sobre su propio uso del dispositivo.
Comentarios