Compré un teléfono Xiaomi hace seis meses y ya no carga, así que lo envié al centro de servicio byfix en Estambul. El servicio al cliente me llamó al día siguiente para informarme que dos gotas de líquido habían entrado en contacto con el teléfono, causando oxidación. Me exigieron una tarifa de reparación de ₺1,800 para un teléfono que originalmente costó ₺2,500. Les informé que no pagaría esa cantidad y pedí un reembolso, pero me exigieron ₺350. La gente deja caer sus teléfonos en el inodoro y sigue usándolos, pero la empresa se niega a honrar la garantía y busca excusas para evitar cubrir las reparaciones. Eviten estos dispositivos a toda costa porque Xiaomi no respalda sus productos. No quiero ni una respuesta; cuando suene el teléfono, lo tiraré. No estoy contento ni con el teléfono ni con el servicio que recibí. Es injusto que una empresa cobre una tarifa tan alta por un problema tan simple. Esta experiencia me ha hecho preguntarme si alguna vez debería comprar otro producto Xiaomi.
Comentarios