En marzo, debido a mi diagnóstico de Hashimoto, programé una cita en la clínica de endocrinología. Tras la consulta, me informaron que tenía resistencia a la insulina y me recetaron una inyección llamada Ozempic. Utilicé la inyección en tres ocasiones, siempre con media dosis, pero decidí dejar de usarla por los efectos secundarios que experimenté. Aproximadamente un mes después, empecé a notar dificultades en mi visión y acudí al hospital, donde me informaron que mis nervios ópticos habían sufrido daño. Durante este proceso, visité a numerosos especialistas en oftalmología y neurología tanto en Ankara como en Izmir. Finalmente, se llegó a la conclusión de que los problemas visuales estaban relacionados con los efectos secundarios de la inyección. Los médicos me comunicaron que mi nivel de visión no podrá volver a su estado anterior, aunque están realizando investigaciones para detener el avance del daño. Los especialistas que siguen mi tratamiento continúan trabajando activamente en mi caso y me mantienen informada sobre los avances.
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